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Dolor de espalda: cómo combatir una contractura muscular

¿Alguna vez has sufrido una contractura muscular en el cuello o la espalda? Probablemente sí, sobre todo si llevas un estilo de vida muy estresante o agitado.

Piénsalo, ¿has sentido que los músculos de tu cuello o espalda se tensan fuertemente y te generan un dolor intenso y recurrente?

En esos casos lo que te ha pasado es que el músculo, o alguna parte de el, se ha contraído de manera continua, y el resultado no es otro que un dolor muscular muy agobiante.

De hecho, los casos más fuertes pueden llegar a impedir que te muevas libremente, puesto que la lesión es bastante pronunciada.

Causas de las contracturas musculares

Por lo general, esto se debe a que la sangre no fluye normalmente hacia las células. En consecuencia, los llamados metabolitos se acumulan y generan la inflamación del músculo.

También debes saber que si haces mucho ejercicio estás más propenso a sufrir estas contracturas, ya que tus fibras musculares pueden fatigarse en exceso y causar inflamaciones.

La buena noticia es que existen distintos tratamientos para aliviar estas tensiones en los músculos satisfactoriamente, y por eso te las compartiremos en el siguiente segmento.

¿Cómo aliviar las contracturas musculares?

Si tienes un dolor de espalda muy intenso lo más probable es que tengas algún músculo contraído.

En ese caso puedes seguir este par de recomendaciones a ver si tu lesión mejora paulatinamente:

  • Ponte compresas frías en el área afectada

Esto te servirá para mejorar la molestia en la espalda, o en el área en donde tengas la contractura muscular, porque el frío es capaz de actuar sobre los receptores sensoriales del músculo.

La manera más práctica de hacerlo es con una bolsa de gel, o inclusive, con una bolsa que contenga trozos de hielo, pero en este último caso no olvides envolverlo en una toalla para que no tenga contacto directo con la piel.

Lo ideal es que te apliques esta fuente de frío en la lesión durante unos 20 minutos, o hasta que sientas una mejoría.

  • Aplícate calor en el área lesionada

Esta es una buena recomendación si el dolor es realmente insoportable, o demasiado intenso, al punto de que te impida completar tus rutinas diarias sin inconvenientes.

Lo que sucede es que el calor tiene un efecto sedante en las terminaciones nerviosas, las cuales son las encargadas de transmitir la sensación de dolor.

Sin embargo, al retirar la fuente de calor volverás a sentir la molestia o el dolor en tu musculatura, puesto que esta es una solución momentánea.

Pero aun así puede mejorarte temporalmente, y por eso es recomendable colocarte una bolsa de agua caliente, o una manta eléctrica en el área de la contractura, al menos dos veces al día.

Ahora te toca a ti!! Cuéntanos si te visto así alguna vez, que medidas has tomado y como ha sido tu experiencia,  y si te ha gustado esta información síguenos en Facebook y no te pierdas ni una publicación.

Gabriela Bernardini
Social Media Manager / Wordpress expert / Dietist and Masseur / Mother

"La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su estado natural" Einsten

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